El experto

Al principio pensé que sería publicidad. Un número muy largo aparecía en la pantalla de mi teléfono todos los días desde hacía una semana. No le colgaba, sólo esperaba a que se cansase. No solía insistir y a los dos o tres días me di cuenta que llamaba siempre a la misma hora, 20:55. Es como si supiesen que a esa hora yo estaba completamente disponible cuando llegaba a mi casa del trabajo.

Una vez, en el pequeño descanso del turno de tarde, charlando con un compañero salió el tema. Me dijo, con tono algo preocupado, que debería contestar porque a veces los números tan largos pertenecían a administraciones. Yo no tenía cita de ningún tipo con ninguna, por fortuna; si alguna quería algo de mi sabía dónde encontrarme, pero su comentario me despertó cierta inquietud. Cuando esa tarde, al llegar a casa, mi teléfono sonó decidí contestar.

No puedo explicar muy bien lo que pasó, pero alguien al otro lado se esforzó por utilizar mi idioma hasta que probé a responderle en inglés, se mostró aliviado, su acento me confirmó que era norteamericano. Me dijo que alguien muy importante quería hablarme y me exigió máxima discreción. Yo no las tenía todas conmigo, pero acepté. Al cabo de un rato una nueva voz se presentó como el presidente de los Estados Unidos de América.

Requería mis servicios en la casa blanca en el plazo de un mes, estaban buscando a los mejores en diferentes campos para solventar un problema de escala planetaria. No me dieron más información. La oferta, además de intrigante, era muy sustanciosa y prometía arreglarme la vida para siempre y, tal vez, a mis nietos, si los hubiera. Pedí contar con mi equipo y con mi pareja, no plantearon ningún tipo de problema.

Treinta días después me encuentro en el despacho oval frente a un informe y unos hechos que me confirman por qué requieren mi presencia en este país. Se ha resuelto mi duda de que podría aportar un experto en mitología y antropología.
Los dioses han regresado y estan en guerra, el grupo de gente que está en este despacho trata de recordar, a marchas forzadas, todos sus conocimientos sobre la antigüedad, mientras Ares, apoya sus enormes manos en la silla de presidente…

Comentarios

Entradas populares