Operación Pandora

Diario de campaña, día 3, 14:32 horas.

Hoy hemos estado excavando cerca del perímetro sin resultado. Ya estamos a punto de completar nuestro cuadrante y las informaciones que nos llegan de los otros grupos confirman nuestras sospechas; es posible que tengamos que salir. Todos los que estamos aquí nos preparamos para eso, pero pocos tenemos experiencia en entornos de este tipo. Mi grupo está inquieto, pero confían en mí. De momento es suficiente con eso.
Esta tarde descansaremos y aprovecharemos para enviar mensajes a los seres queridos, quien los tenga. Creo que voy a permitir que los chicos se diviertan un poco.

Diario de campaña, día 3, 0:05 horas.

Ya están durmiendo todos. Me he pasado a charlar con los que les toca hacer guardia y me han confesado que están algo nerviosos. Los he tranquilizado. Les he repetido las verdades oficiales, ahí afuera no hay nada vivo y en alguna parte está la maldita “pila”. Me ha llegado un mensaje en el que se confirma la inexistencia de galerías bajo nuestros pies. Todo parece confirmar lo que les he contado a estos jóvenes, pero no las tengo todas conmigo. Hay algo en el aire y no es amor precisamente. Me acuesto de último, mañana seré el primero en levantarme.

Diario de campaña, día 4, 11:03 horas.

Estamos a punto de abrir los portones. Aprovecho para escribir porque no sé cuándo tendré otra oportunidad para volver a hacerlo. Nos han llegado órdenes. Nosotros, el Escuadrón Alpha, escoltaremos a los ingenieros. Llevamos a La Bestia, la máquina que nos va a devolver la esperanza. Los que saben usarla y, lo más importante, repararla están asustados, mis hombres se meten con ellos. Los ingenieros no replican, sonríen ¿qué van a hacer si no? Ahí afuera no sobrevivirían sin nosotros. La primera tormenta los sepultaría para siempre. Ya se empieza a escuchar el mecanismo de los portones. Cuando volvamos a escucharlo será el último día en este infierno.

Diario de campaña, día 6, 9:20 horas

Hoy hemos podido descansar un poco. Aprovecho para escribir mientras contamos los daños. Desde que salimos un persistente vendaval no nos ha dejado avanzar. Hacía tiempo que no veía uno así, la última vez fue hace cinco años. Nunca lo olvidaré. Estamos a pocos días del aniversario. Esta vez no los podré recordar como es debido, pero ellos lo comprenderán. Sí tenemos éxito habrá valido la pena 
todos nuestros sacrificios, si fracasamos… que los dioses nos amparen.

Diario de campaña, día 7, 13:42 horas

¡Estamos emocionados! Los ingenieros acaban de abandonar la carpa de nuestro cuartel de campaña con buenas noticias. La Bestia ha detectado algo y ha confirmado que el camino está despejado. En una hora se comenzará con la extracción. En menos tiempo de lo esperado podríamos regresar, pero no quiero adelantar acontecimientos. Mi escuadra está expectante y alerta. No nos hemos topado con más problemas de los esperados, pero no voy a dejar que nadie se relaje.

Diario de campaña, día 7, 16:35 horas

Nos volvemos con un sentimiento agridulce. Una bolsa de gas ha hecho saltar por los aires parte de la infraestructura de extracción y se ha llevado a un ingeniero y herido a dos de los míos. La baja civil se llamaba Tom, era uno de los más jóvenes. Me recuerda a mi hijo. Estoy desolado y en cambio hemos encontrado lo que buscábamos, pero a los padres de Tom, la pila, no les devolverá a su hijo, ni a mí el mío.
Hay algo más. Estoy enfermo. He visto la marca en mi costado y la conozco bien. Estoy seguro que hay más infectados, pero nadie dirá nada. Yo sí que se lo comunicaré a mis superiores y revisaremos a todos los integrantes de la misión. Tendremos que tratarnos aquí para intentar parar la epidemia y, con suerte, salvar a la mayoría. No debemos demorarnos demasiado, apenas queda tiempo.

Diario de campaña, día…


No sé cuánto tiempo ha pasado, no sé qué hora es, parece que es de día… Se acabó ya no hay nada que hacer. Soy el último con vida y no sé para quién escribo esto, porque fuera ya nadie respira y dentro morirán en cuestión de días; al menos yo disfruto de una vista espectacular del muro del fuerte. ¡Estábamos tan cerca! Podríamos haber escapado. Hace cinco años exterminamos a los bichos y dejamos suelto lo que ellos custodiaban. Ahora nos toca a nosotros. Nuestros trajes no sirven. Nuestras armas son inútiles. No hay futuro.

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