Mea culpa

-Yo tan solo quería que se votase, no pedía tanto.

-Bueno cuando saliste con eso ya sabías como iba a acabar.

-Te prometo que pensé que lo entendería. A los otros les escucha, pero a nosotros, por estar donde estamos, nos ignora.

-La verdad, amigo, yo estoy contento con cómo me trata.

-¿Pero si nos ningunea y nos ignora cuándo incluso le hemos suplicado que atienda nuestros ruegos?

-Ya, bueno, es la ley

-La ley claro ¿y que es la ley? ¿Quién la escribe?

-Bueno y ¿qué vas a hacer?

-Nada, ahora mismo ya solo me sale odiarle a él y a sus monos

-Pero ¿te vas a ir?

-Dijo que las puertas estaban abiertas para todos y si las puertas se abren se puede salir y entrar y como al parecer, por un solo acto de desobediencia, pequeño e insignificante, va a traer a todo el mundo a la vez, pues eso que me piro.

-¿Pequeño e insignificante? Rasgaste el velo y les enseñaste a ser… bueno ya sabes.

-Dioses, dilo, qué más da. ¿Y por eso se carga a todos esos monos? Lo hace para que me sienta culpable, y no es mi culpa... Mira, ya están sonando las trompetas. Se acabó lo que se daba, aunque bueno, con él nunca se sabe. Igual como son sus preferidos les da una segunda oportunidad.

-Vaya, eso sí que no lo creo. Me parece una decisión en firme.

-Sí bueno, ya hablaremos. Verás cómo te manda a ti para chincharme más. En fin, Miguel, que me voy, que ya no pinto nada y se me hace una eternidad el viaje ¡Ja ja ja!

-Menos mal que te lo tomas con humor, Lucifer.

-¡Que remedio!

Comentarios

Entradas populares