El Mago

Si os soy totalmente sincero no había pensado pasar así el resto del fin de semana. Ya nada tenía sentido ni merecía la pena levantarse cada mañana porque estaba claro que no había futuro, pero ahí estaba yo. Eran las siete y media de la mañana de un domingo, regresaba, a mis treinta y cinco años, de una noche de charla, alcohol y fracaso. Cuando estaba a punto de abrir el portal de mi casa, alguien lo hizo antes desde dentro. Bueno al principio pensé que había dejado el portal abierto y el viento, muy oportunamente, lo había empujado. Tardé unos segundos en percatarme de una voz que llegaba a mis oídos.

-¡Aquí abajo pasmarote!

No sé si me sorprendió más que me llamasen pasmarote o que quien lo hiciese pareciese un gnomo de jardín punkarra.

-Pasa, pasa. El resto ya está en la mesa

-En la mesa…

Me encontraba en un limbo mental bien curioso. Los efluvios del alcohol, ya atenuados, pero todavía presentes, mezclados con el cansancio, no me dejaban pensar demasiado y, de alguna manera, había aceptado que me guiara el Evaristo Pérez de los enanos. Acepté, sin reservas, que la mesa de mi cocina la ocupasen, además de mi gato, un elfo que lo acariciaba, un mediano oliendo las especias y un orco tomando café.

-Vale, hablaré yo.

-¡Maldito Elfo saltimbanqui!

Se ve que los elfos y los enanos no se llevan. El orco echó a reír y señalando al mediano dijo:

-¡Que lo haga el primero en morir hoy!

El mediano le dedicó una sonrisa cínica al orco, después se levantó y desde su sitio comenzó un discurso sobre defender a los indefensos, atacar a los enemigos e ignorar a los imbéciles. Todos asintieron serios cada frase del mediano.

-¿Y qué pinto yo en esto?

El mediano dio un paso hacia mí y me dijo:

-Tú eres el único que sabe conducir.

La verdad es que nunca creí que saber conducir iba a determinar mi fichaje por un grupo de diferentes especies con una meta…

-Vale, todavía no he digerido bien esto. Dejemos a un lado que hay muchísima más gente que sabe conducir y no ha salido esta noche, pero ¿podríais decirme cuál es la misión?

El orco se levantó tirando la silla al suelo y, desenvainando un cuchillo lleno de sangre seca y óxido, dijo,

-Tenemos que arreglar un asunto con el señor de la Oscura Oscuridad y resulta que el maldito mago, que por cierto siempre se escaquea, nos ha dicho que "el que tenga un antojo en forma de pene en la nalga derecha y además sepa conducir, ese, os guiará hasta el corazón oscuro que late en el pecho del señor de la Oscura Oscuridad". Y allí le clavaré mi daga

-¿Que yo os guiaré? ¡Si me pierdo en mi pueblo y sólamente tenemos tres calles!
El enano tomó la palabra tras partir en dos mi mesa con su hacha, a todos le pareció normal menos a mí, pero ¿qué iba a hacer?

-¡Mira chodemoscas! No fuiste nuestra primera elección, pero sí que eres la última. Vas a venir con nosotros y llevarnos a una muerte segura o quedarte aquí y lamentarte los dos días y medio que le quedan a tu mundo y al nuestro.

En ese momento mi bolsillo empezó a vibrar. Estaba recibiendo una llamada de número desconocido y la contesté con la esperanza de que fuese una oferta de alguna compañía de teléfono para rozar la cordura con la punta de los dedos, pero no era lo que el destino tenía reservado para mí.

-¿Sí?

-¿Hola, buenas, es usted Romualdo Estévez?

-N..nn…no… creo

-Me lo temía. Hágame un favor hombre, dígale a los señores que están en su casa que el mago les ha dado unas indicaciones incorrectas porque al parecer está bajo la influencia del señor de la Oscuridad

- Ah…vaya ¿entonces?

-Entonces usted váyase a descansar y mañana cuando despierte y no esté seguro de lo que ha vivido hoy, compruebe como la mesa de la cocina está partida en dos y después trate de contárselo a alguien y que no le encierren.

Ahora que el lunes está asomando por el horizonte y lo que nunca llegó a ser mi grupo aventurero está a punto de llegar al final de su misión y, tal vez, evitar el fin del mundo, todavía estoy en la cocina mirando la mesa, planteándome poner una alarma y pensando qué carajo le voy a contar a mis padres cuando regresen.



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