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Ángela estaba llegando a su casa desde la parada en la que el autobús del colegio la dejaba al mediodía. Cuando dobló la esquina de su calle chocó de frente con un hombre que vestía de negro. El color de su ropa fue lo único que pudo constatar, porque en cuanto levantó la cara para increpar al extraño, este ya había desaparecido. Se levantó y arregló como pudo su falda y su mochila, que habían sido las más perjudicadas en el incidente.

-          ¡Mamá, papá! ¡Ya estoy en casa!

La contestación era una nota encima de la mesa del comedor. Ambos tuvieron que salir a una emergencia. Era algo habitual, así que se dispuso a calentar la comida que esperaba en la encimera de la cocina, pero no fue eso lo que se encontró. Allí, en lugar de una tartera o un táper, había un paquete negro, atado con un cordón dorado y con una gran letra B como sello. No supo que hacer. Ángela no acostumbraba a meterse en los asuntos de sus padres. Sabía que trabajaban para el gobierno y poco más, ya que, cuando estaban en familia, insistían muchísimo en no hablar del trabajo. Se acercó para inspeccionarlo. El aspecto aterciopelado del exterior invitaba a tocarlo, pero lo que más la atraía era el olor. Ese olor le recordaba a su niñez. De repente, una imagen asaltó su mente. Se vio a si misma dentro de un bidón transparente, sumergida en algún tipo de líquido.

Sintió como si despertase de un sueño febril. Tardó un poco en darse cuenta que sujetaba el paquete entre sus manos. No recordaba haberlo cogido, era muy suave… mucho…

Volvió a despertar. Esta vez estaba en el suelo y la caja estaba abierta. Sintió arcadas cuando se asomó al interior.

Alguien entró en la cocina, escuchó sus pasos. Antes de volver a perder la noción del tiempo pudo ver a una persona vestida como un cirujano que se inclinaba sobre ella y le acariciaba la cabeza.

Cuando volvió a despertar estaba en su cama, en la que había sido su cama desde que salió de aquel tubo. Empezaba a recordar. Su madre estaba a su lado, sonriente. Le devolvió la sonrisa…

-Ángela mi vida ¿cómo estás? Siento que te hayas enterado así de que vas a tener una hermanita. Se llamará Beatriz y mejora bastante tu versión, os llevareis muy bien. Ahora tendrán que configurarte de nuevo, pero no te va a doler.


-Vale, mamá

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