domingo, 2 de febrero de 2014

Diez cosas que todavía me hacen gracia... o no

1. El chiste del Capitán Tomate.
Modo de empleo: "¿Qué es un tomate con capa y antifaz? El Capitán Tomate. ¿Y un plátano con capa y antifaz? Un plátano disfrazado de Capitán Tomate."

 Nota explicativa: La gracia reside en la sorpresa, en lo inesperado. Corto pero eficaz, como mi actitud en el sexo.

2. Mi moto alpina derrapante.
Modo de empleo: Sustituyamos las vocales por la -a-, quedaría algo así: "Ma mata alpana darrapanta". Sin perder la concentración, ahora sutituyamos las vocales por la -e-...

Nota explicativa: Un final inesperado se suma a la cara de vergüenza ajena del que se escucha pronunciando semejante estupidez. Soez e infantil, como mi reacción ante las críticas.

3. SOGTULAPDT.
Modo de empleo: Se le pide a un incauto/a que vaya leyendo letra por letra. Acto seguido se cronometra a ver cuánto tarda el/la susodicho/a en percatarse de tan hilarante ocurrencia.

Nota: Sí, admito mi conflicto con el humor inteligente pero, por favor, probad a hacérselo a vuestro/a profesor/a, el/la que menos sentido del humor tenga.

4. La palabra alcachofa.
Para mi es una palabra que me evoca algo cayéndose, impactando contra el suelo y desparramándose a continuación.

Nota: ¿Poesía?¿locura transitoria?¿necesito hacérmelo mirar?

5. Cuando la Real Academia de la Lengua corta por lo sano.
Se acabaron las discusiones en el bar. Ha llegado la RAE y ha dicho que almóndiga y albóndiga se refieren a lo mismo. Murciélago y murciégalo son el mismo bicho y algunas más. Bien, en el fondo me da igual aunque me temo que la próxima vez que un niño diga "pograma" o "fustrante" y a algún adulto despistado se le ocurra corregirlo habrá que decirle que, tal vez, esté evitando la evolución de todo un idioma. Tendrá pues el incauto que "descambiar" su conocimiento de la lengua y permanecer alerta para "olorosar" un posible cambio porque, la excepción, es una norma en potencia.

Nota: Sí, descambiar y olorosar están admitidos. Sobre que clase de cosas divierten a los miembros de la RAE podremos seguir debatiendo, ahí no ha habido cambios.

6. Que mi abuela me siga diciendo que antes comía más.
Todo es tan relativo. En el fondo mi abuela tiene razón. El término "antes" abarca todo el tiempo desde mi nacimiento hasta hoy. Bastaría entonces, para dar por buena su afirmación, tomar como punto de referencia aquella vez que me empaché en una cena de familia para asegurar que: tomar dos platos de sopa, una lasaña vegetal y dos trozos de tarta con café para regar el bolo es comer poco.

Nota: Envalentonado como estoy gracias a los colegas de la RAE, aprovecho para asegurar que, si a la hora de "descomer" uno tarda menos de tres horas en salir del baño, hay un miembro de mi familia que me pregunta si me falta fibra.

7. Que mi padre me llame al telefono fijo y me pregunte si estoy en casa.
Este hecho se ha dado las suficientes veces como para que se me ocurran unas cuantas respuestas graciosas. No las voy a contar.

Nota: Querido hijo: Con esto te ofrezco un ejemplo muy constructivo sobre el trato que un padre espera de su hijo al que con tanto mimo, paciencia, televisión y palomitas ha criado.

8. Las conversaciones de ascensor.
En estas he advertido cierto cambio a pesar de que el parlamentar sobre las incidencias meteorológicas sigue siendo un recurso excelente. De cualquier manera continuan siendo conversaciones muy rápidas con respuestas simples. En mi caso el ascensor tardaba diecisiete segundos en llegar a mi destino. De esta manera las preguntas o afirmaciones eran aproximadamente como los ejemplos que pondré a continuación:
a."¿Que frío/calor/bochorno/humedad hace hoy verdad?"
b."¿Qué tal tu madre/padre/abuela/abuelo...?"
c."¿Vas a salir?(mientras el ascensor llegaba al bajo)" "¿Vas para casa?(tu vecino de enfrente el cual comparte pared con tu habitación en un intento de anticiparse a los decibelios del aparato de música mientras el ascensor sube al piso que vais los dos)"
d."¿A que piso vas?(el mismo vecino con la esperanza que un cambio en el espacio-tiempo, como si de una distopía se tratase, te haya teletransportado a otra dimensión o, en su defecto, a varios pisos por encima o por debajo)"

Nota: Esta vez sí que me permito algunas posibles respuestas.
a. Yo, desde aquella noche que me mordió aquel vampiro, ya no noto nada. (Podemos cambiar el término vampiro por el de yonki y ver que pasa)
b. Bien, de momento nadie ha pedido una orden de alejamiento para nadie.
c.(Para la primera) No, simplemente me gusta sentarme en la entrada y ver pasar otras vidas desperdiciadas delante de mis ojos. (Para la segunda) Sí, lo siento. De verdad.
d. ¡Que demonios, pulsa todos los botones y que lo decida esta moneda!
 
9. El nombre de la fobia a las palabras largas.
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia. El que la acuñó hizo a la vez un trabalenguas, un chiste y un problema. El que tenga fobia deberá conformarse con una explicación más larga para hacerse entender por sus semejantes aunque, en este caso, es más corta "Padezco fobia a las palabras largas" 30 letras. El nombre en cuestión 33.

Nota: Si la explicamos por palabras que la forman decimos que: "Hipopoto=grande", "monstro=monstruoso" y "sesquipeladia" forma mutilada del latin "sesquipedalian= palabra grande" y fobia que se traduce por miedo. Aporte cultural e ironía ¡me voy a salir de la pelleja del gusto!


10. Terminar las frases con ...o no.
Bueno con esto doy por finalizado la disertación sobre mi propia estupidez... o no