viernes, 20 de septiembre de 2013

Ya casi estoy de vuelta...

Retomando contacto en 3...2...1

¡Hola pacientes gatos!

Os obsequio con esta linda flor...
¡para que la destrocéis con vuestras garras afiladas!
o no.
He vuelto para confirmar que mi momento de escribir se da en unas horas poco propensas al desarrollo de cuestiones de actualidad y las que no lo son tanto. Estoy inmerso en un proceso de revisión personal de prioridades, o lo que es lo mismo, con la llegada a mi vida de varios seres humanos pequeñitos, la adopción de cuatro gatos (en claro homenaje a mis lectores) y una perrita, no tengo suficiente tiempo para dedicárselo a los blogs. Nótese la intensa actividad previa, las cual, de forma frenética, se deja ver cada dos o tres meses. Pues bien, ahora que mis horas se van en ejercer de adulto responsable y en otras actividades que me reportan una gran satisfacción, como por ejemplo estudiar por enésima vez, se me ha ocurrido replantear todo lo que tiene que ver con los blogs de los que soy autor.
 
Caballo de Coia surgió a raíz de una necesidad de queja. Esa queja recurrente en la que sinceramente no esperamos respuesta, la que cuando alguien la secunda nos sorprende y desorienta. El mismo tipo de queja que si, llegado el caso, no solamente es secundada sino que, además moviliza a quien va dirigida, nos provoca una sensación de vértigo y nos activa todas las alarmas. Con el resultado que algunas quejas convertidas en petición formal parlamentaria han cosechado, no es para menos.
Entonces, este blog, no tenía ninguna pretensión más allá del puro, sano pero poco producente desahogo. En cuanto a la ausencia de pretensiones, las metas han sido alcanzadas. Ausencia de respuestas. Bien.
Por otra parte el desahogo no ha sido para tanto. Si bien cuando pulsaba el botón publicar una sonrisita demente se apoderaba de mi rostro, a los pocos segundos suspiraba y a otra cosa.
He llegado a la conclusión de que voy a utilizar el blog no solamente para hablar de lo que me molesta, también hablaré de lo que me agrada y de lo que me la refanfinfla, llegando a poder redireccionar, en cualquier conversación de cafetería, a los contertulios: "Si desea saber mi opinión, visite mi blog". Estoy decidido a crear un cisma irreparable entre la cordura y su puta madre.

Bueno. En serio. Mi intención no es otra que la de intentar y conseguir que los cuatro gatos se pasen por aquí y tengan que leer, que les haga sonreir un poquito (o ronronear) y a lo mejor reflexionar conmigo otro añito más.

Capítulo a parte es 80 años más tarde... (he escrito capítulo aparte ¡estoy desatado!) Este blog tiene un proyecto digamos más serio, en el que estoy trabajando con el Sr Ogred (no directamente en el blog pero ya lo ireis viendo) el cual pretende otorgar una vía de escape a todas mis cuitas sobre derechos de autor que tantas alegrías nos han traído en los últimos años. (Si no os lo creéis preguntadle a mis familiares y amigos que pacientemente han "disfrutado" de mis amplias disertaciones sobre el tema.)
Pretendo además, transformarlo poco a poco en una mini enciclopedia sobre el asunto.

En resumen:
Empiezo este nuevo curso con el propósito y todas las palabras sinónimas de propósito, cuando no un nuevo aire a mi faceta de bloguero, darle al menos aire.

Gracias por leer el tostón de turno. Se os quiere.

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